Fluir

El ser humano comparte la cualidad del agua fluyente. El agua es una metáfora de cambio, es lo inasible, lo que se escapa. El mundo experimenta un proceso de continuo nacimiento y destrucción. Todo es flujo, no existe nada permanente, todo está mutando incesantemente. Ante este panorama tan fluctuante, donde es muy difícil atenerse a algo, lo único constante es el cambio y frente a esto la alternativa de ser como el agua, fluir como ella.